Sant
Jordi: Patrón de Cataluña. Este Santo gozó
de mucha veneración y popularidad universal durante los tiempos
medievales, precisamente cuando Cataluña se encontraba en
su apogeo y en la plétora de su expansión militar,
política y comercial.
Con
la ayuda del caballero y caudillo san Jordi, el rei Pere I, en
el año 1094, ganó la batalla de Alcoraç y
derrotó al poderoso ejército que el rei árabe
de Zaragoza, Almocadén, enviaba al rei de Ossa, Abderraman,
para ayudarle con su lucha contra los catalanes. Para agradecer
al santo su gesta, el rey lo nombró patrón de la
caballería y nobleza catalana, que estaba congregada bajo
una orden de caballeros encomendada a su patrocinio.
Sant
Jordi, caballero y mártir, es el héroe de una gran
gesta caballeresca, que la voz popular universal sitúa
en las tierras lejanas y legendarias de la Capadocia, pero que
la tradición catalana cree que fue por los alrededores
de la villa de Montblanc. Dicen que asolaba cerca de Montblanc
un monstruo feroz y terrible que poseía las facultades
de caminar, volar y nadar, y que tenía el aliento apestoso,
hasta el punto que desde muy lejos con sus resollos envenenaba
el aire y producía la muerte de todos aquellos que lo respiraban.
Era el estrago de los rebaños y de las gentes y por todo
el territorio reinaba el terror más profundo. Las gentes
pensaron darle cada día una persona que le sirviera de
presa, y así no haría estragos de aquí para
allá. Ensayaron el sistema y dio buen resultado; el caso
difícil fue encontrar quien se sentía más
aburrido para dejarse comer voluntariamente por el monstruo feroz,
y todo el vecindario concluyó organizar cada día
un sorteo entre todos los vecinos de la villa y que aquel que
destinara la suerte sería entregado a la fiera. Y así
fue como se hizo durante muchos años, y la fiera se debía
sentir satisfecha, ya que dejó de hacer estragos y maldades
que había hecho con anterioridad.
Un
buen día, la suerte quiso que fuese la hija del rey la
destinada a ser pan del monstruo. El rey, con el corazón
lleno de dolor, dejó salir a la joven princesa, que en
solitario se encaminó hacia la guarida de la fiera. Fue
en aquel momento, cuando se presentó un joven caballero,
cabalgando en un caballo blanco y le dijo que se fuera deprisa,
que él había venido expresamente a combatir al monstruo
y para matarlo. Fue entonces, cuando se le presentó la
fiera y el caballero, que era Sant Jordi, lo venció de
una lanzada.
En
Cataluña, la fiesta de Sant Jordi, se generalizó
en el año 1427 y es por esta razón, que cada día
23 de abril, se celebra la diada de Sant Jordi, donde podemos
contemplar en todas las ciudades y pueblos de Cataluña,
paradas de libros y rosas.
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